La Vivienda Inteligente
En un "edificio inteligente", las luces se encienden y se apagan
solas, la temperatura es siempre la adecuada, se ahorra energía, se detecta a
los inquilinos, a los intrusos y los incendios, se abren y cierran las puertas y
las persianas de forma automática, se decide cuando tienen tensión los enchufes,
se controla el riego de los jardines, se detectan averías y el mal
funcionamiento de sistemas, fugas de agua y el exceso de contaminación, se
memorizan las imágenes captadas por la videocámaras, se controlan las plazas de
aparcamiento y la música ambiental.
Un "edificio Inteligente" te habla y, a veces, permite que tu le hables también.
Nunca se duerme, siempre está pendiente de sus condiciones de funcionamiento y
avisa de cualquier evento sospechoso al personal de mantenimiento o seguridad.
Pero sobretodo, un "edificio Inteligente" está siempre listo para aprender más
cosas, y abierto a modificar sus malos hábitos de comportamiento. Es decir: es
fácilmente reprogramable e incluso puede estar programado para auto programarse.
Estructural y constructivamente está diseñado para poder crecer funcionalmente,
ampliar su ámbito de actuación con facilidad y prevenir agresiones exteriores o
interiores que puedan alterar su ininterrumpible funcionamiento.
En un "edificio inteligente" se deben cubrir todos los aspectos que afectan al
sistema gestionado:
Detección de averías
Ayuda al mantenimiento
Obtención de estadísticas
Revisión de históricos
Almacenamiento de planos de instalación
Base de datos de materiales utilizados
Relación de proveedores
Manuales de usuario