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La radiación natural
La tierra, inmersa de por si en un vasto campo de radiación natural,
indispensable para el desarrollo de la vida, produce también radiaciones.
Nuestro organismo es sensible a una exposición anómala de radiación, ya sea por
exceso o por defecto.
Las retículas geomagnéticas
Existe la presencia sobre la tierra de un campo electromagnético en forma de una
estructura reticular semejante a la que forman los meridianos y paralelos
geográficos; esta red global, llamada red H o "retícula de Hartmann", se
distribuye por toda la superficie terrestre emitiendo una radiación procedente
del interior del globo, formada por una malla de 2x2,5 m., compuesta por unas
franjas en forma de paredes de energía de unos 20 cm de ancho. Las retículas no
son estables, se deforman por la acción de otros campos electromagnéticos y se
desplazan con el tiempo. Las franjas de la retícula se consideran negativas
desde el punto de vista fisiológico, especialmente en sus intersecciones, los
llamados nudos H, ya que por lo general son mas activos. Estos nudos son muy
perniciosos cuando coinciden con otras perturbaciones debidas a fuentes tanto
naturales como artificiales, como la existencia en el subsuelo de un curso de
agua, de una falla o de una fractura del terreno.....
Los remedios para una irradiación anómala
Para neutralizar los efectos de las radiaciones telúricas se puede recurrir a
materiales con propiedades aislantes, la madera, el corcho, el bambú y la lana.
La detección de las zonas geopatógenas
El geomagnetómetro detecta el magnetismo de origen terrestre.
Para disponer de una buena carga en todo momento
El agua, cuando fluye por las extremidades del cuerpo, (manos, antebrazos,
piernas y pies), si se combina con fricciones y masajes apropiados, facilita la
circulación de la sangre y del flujo magnético normal, así como la eliminación
de las cargas excesivas.