- Los terrenos conductores se comportan como si fueran unas pantallas metálicas que absorben y rechazan las ondas, que interfieren con el campo natural superficial cargando el ambiente. Son poco recomendables los terrenos compuestos por arcillas, margas, barro, yesos fosfáticos, estratos carboníferos y minerales ferrosos.

- Los terrenos aislantes o dieléctricos favorecen la penetración de las ondas a grandes profundidades y contribuyen a generar un ambiente "tónico". Son preferibles los suelos de arena, grava, arenisca, terrenos de aluvión y calcáreos, dada su capacidad de mantener la radiación natural.

Los cursos de agua subterráneos

Las grutas y las cavidades subterráneas ejercen por su parte un efecto amplificador de la irradiación del agua que, si no es pura y contiene sales disueltas, resulta altamente conductora, enrareciendo el ambiente.